La era digital, trae aparejada una nueva generación de jóvenes que no comprenden lo que leen, o no pueden concentrarse en la lectura de textos largos.

¿Qué es el analfabetismo funcional?

El analfabetismo funcional se refiere a la incapacidad de una persona para aplicar la lectura y escritura o el cálculo de forma eficaz para la realización de tareas cotidianas.

Las personas que poseen un analfabetismo funcional pueden haber cursado estudios escolares y aun así, no tener la capacidad de comprender lo que leen y escuchan.

Siendo así, un analfabeto funcional tendrá por ejemplo, dificultad para leer un periódico, un libro o un contrato.  Asimismo, no podrá por ejemplo, realizar un cálculo aritmético simple como una regla de tres.

Cuales son las características de un Analfabeto Funcional

Las características del analfabetismo funcional dependerán de múltiples factores, sin embargo, se pueden mencionar algunas que están presentes con frecuencia, como las que se indican a continuación:

  • Dificultad para realizar operaciones aritméticas simples.
  • Dificultad para leer libros, periódicos, revistas y textos largos y complejos en general. Capacidad para leer textos cortos y que no requieran procesar información compleja.
  • Dificultad para aprehender, relacionar la lectura con los conocimientos previos y dar su opinión acerca de lo que se lee.
  • Incapacidad para procesar la información recibida y transformarla en acciones consecuentes.
  • Dificultad para seguir instrucciones escritas.
  • Desinterés en temas económicos, sociales y políticos. Por lo general, solo se muestra interés por temas banales o de entretenimiento.
  • Dificultad para la comunicación verbal y para la expresión clara de las ideas. Deficiencia gramatical y léxica.
  • Dificultad para la toma de decisiones.
  • Preferencia por la televisión y los medios audiovisuales que por la lectura.
  • Dificultad para ejercer una función social, cívica o económica.
  • Incapacidad para actuar críticamente y con desenvoltura.
  • Dificultad para usar eficazmente las tecnologías de la información y la comunicación y para trabajar con una computadora y herramientas tales como el procesador de texto, la hoja de cálculo o el navegador web.

Las nuevas tecnologías y la información falsa

Expertos alertan que los nativos digitales, lejos de estar mejor informados que las generaciones previas, no solo están menos informados, sino también peor informados. Es decir, no saben qué pensar de todo lo que leen en la pantalla de su móvil.

Un estudio de la Universidad de Stanford encendió las alarmas en 2016: los estudiantes universitarios no solo no entendían bien la diferencia entre un anuncio y una noticia; también eran víctimas fáciles de los engaños más burdos en cuestión de noticias falsas, información interesada y rumores en general.

Tendían a dar más credibilidad al primer resultado en una búsqueda básica en Google que a los siguientes, desconocían la manera de restringir búsquedas a páginas educativas o científicas o de dilucidar quién está detrás de una página web de aspecto “serio y autorizado”. En resumen: a más información disponible, más probabilidades de que dicha información no sea fiable.

La sensación engañosa de que los nativos digitales controlan el mundo de la tecnología oculta una realidad muy distinta: son hábiles en el manejo de las apps y de internet, saben hacer búsquedas más sofisticadas que las de sus mayores y tienen una destreza evidente a la hora de entender de un simple vistazo cómo manejarse en las redes sociales. Pero eso no quiere decir que sepan procesar lo que están viendo.

Cómo solucionarlo? Algunas respuestas al problema

Los expertos siguen trabajando en encontrar la solución para combatir este mal que aqueja a casi el 80% de los jóvenes. Todos coinciden en que parte de la respuesta es extender la lectura más allá de las escuelas: no basta con la exigencia de las instituciones educativas, hay que hacer de la lectura un hábito. 

En tiempos de pantallas multiformato, hay que ser responsables como padres a la hora de incentivar a los niños a la realización de actividades ligadas a la lectura fuera de las pantallas. No solo la lectura de esos textos obligatorios del sistema escolar. Muchos niños y jóvenes se desalientan con la lectura porque leen lo que les obligan a leer. La lectura pasa a ser una tortura y no un placer. Hay libros de todo tipo, y es la tarea del educador y los padres, encontrar las temáticas que incentiven a los niños y adolescentes a dedicar su tiempo a la actividad. De esta manera estaremos contribuyendo de manera activa al futuro del mundo. Eliminar el analfabetismo funcional es posible.