Es la principal solución que ya se maneja en varios países, pero conlleva la polémica de la intromisión del Estado sobre las libertades individuales.

Pensando en la etapa posterior al aislamiento social, de cara a la reactivación económica, los gobiernos de los países más afectados evalúan la utilización de la tecnología de las aplicaciones para teléfonos móviles para monitorear los movimientos sociales. Esta solución podría ser uno de los caminos para restaurar la normalidad en los próximos meses.

Las funcionalidades de las Apps desarrolladas para tal fin van desde alertar a los usuarios que se hayan encontrado en situaciones de exposición al virus mediante un seguimiento de las personas infectadas, al control y seguimiento de los movimientos de la población, para lo que algunos de estos programas poseen la posibilidad de registrar auto certificaciones con los motivos por el cual se realiza determinado traslado.

Países como China, Hong Kong, Rusia y Singapur exigen a sus ciudadanos la descarga de Apps para ingresar a espacios públicos, o para circular a través del control de la fuerza policial.

En Europa también se encuentran disponibles algunas aplicaciones que los usuarios pueden descargar por elección propia, para contribuir con la investigación médica y protegerse. Y ya se están desarrollando otras para implementar desde el poder Estatal posiblemente en las próximas semanas.

La mayor ventaja de estas aplicaciones es que permiten un rastreo y monitoreo instantáneo y masivo de los movimientos sociales, lo que posibilita entender mucho mejor los procesos de contagio y su desarrollo, analizar qué población puede estar en riesgo y alertarla automáticamente, algo que sería imposible realizar manualmente, con los conteos a los que estamos habituados.

Además, desde el control cívico, permite monitorear los motivos por los cuales las personas se  trasladan, lo que posibilita prevenir salidas innecesarias o advertir a quiénes exceden de sus libertades.

Para que el funcionamiento de estas aplicaciones sea efectivo es necesario que sean utilizados por más del 60 por ciento de personas de una población, una cuota que puede implicar un desafío en países subdesarrollados.

Una gran polémica se instala a la hora de pensar en estas aplicaciones luego de la emergencia, en cuanto a la utilización de los datos que ofrecen y dejan al descubierto, en especial a lo relacionado con el control de los gobiernos por sobre las libertades de los ciudadanos. Aquí se abrirá otro capítulo de ética y tecnología, como con todas las aplicaciones sociales de las que ya hacemos uso.

Las tecnologías que se aplican hasta el momento van desde la utilización del GPS, el escaneo de códigos QR como en el caso de China, Hong Kong, Rusia, donde se requiere a las personas realizar escaneos desde su celular de códigos de espacios públicos a los que acceden, o a través de Bluetooth, la tecnología que planea utilizar Europa. Entre las compañías que colaboran en el desarrollo de estas aplicaciones se encuentran Google y Apple.