El crecimiento exponencial de casos en la provincia está ligado directamente con brotes propagados por reuniones de familiares y amigos que excedían el número de personas recomendado.

Superados los 100 días de cuarentena, la provincia de Córdoba enfrenta su pico de contagios de Covid-19 hasta el momento. Con estrategias epidemiológicas implementadas por el Centro de Operaciones de Emergencia, se controlaron brotes de coronavirus, surgidos en lugares de tratamiento sanitario delicado: el geríatrico de Saldán, el Hospital italiano, alrededores de Mercado Norte entre otros. Lo que no se esperaba es que la propagación del virus llegara de la manera menos pensada y a un lugar con muy baja densidad poblacional como lo es el Valle de Traslasierra.

Con récords superiores a los 40 casos diarios, el COE provincial tiene frentes de combate contra el virus activos: Villa Dolores y localidades aledañas ya superaron los 120 casos, la suma de casos en barrios de Córdoba Capital no cesa, y el pequeño brote de La Falda es una situación que mantiene preocupadas a las autoridades de Salud provinciales.

No obstante, hace una semana, el Ministerio de Salud Nacional categorizó a Córdoba como un distrito que ingresa en fase 5 de confinamiento, por ende puede adoptar flexibilizaciones en las actividades que respectan la circulación social de personas. Esto permitió la apertura del servicio doméstico, trabajos de construcción, refacción y mantenimiento de obras, bares, restaurantes y locales gastronómicos que puedan atender de manera presencial en su local.

Lo cierto es que todo Córdoba vive un clima de relajamiento, pese a que cada brote que surge es cercado con un cordón sanitario dispuesto por el COE, la gente parece no estar de acuerdo ya con la cuarentena obligatoria. Parecen no alcanzar las flexibilizaciones. Y un punto débil de la situación epidemiológica cordobesa son las reuniones familiares y fiestas clandestinas.

Traslasierra, una zona blanca, sin casos por más de 90 días, tiene el brote más preocupante de Córdoba a raíz de múltiples reuniones familiares y de amigos en Villa Dolores, donde se rompió la cuarentena en reiteradas ocasiones y el virus parece no dejar de propagarse. A sólo 45 kilómetros, y en pleno crecimiento de casos, Mina Clavero registró numerosas fiestas clandestinas, cumpleaños, reuniones de hasta 50 personas, que expusieron al máximo la irresponsabilidad social reinante.

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En La Falda, un funcionario del gobierno local fue acusado de organizar una fiesta de cumpleaños para 20 personas, siendo él mismo, el encargado de controlar que se respetaran las normas de aislamiento. El agravante que terminó con su renuncia, fue que en esa fiesta asistió una persona contagiada de Covid-19.

Por otro lado, la Fiscalía de instrucción de Villa María inició actuaciones para determinar si hubo una violación de la cuarentena en un encuentro familiar, donde se festejó un cumpleaños, organizado por la hermana del Intendente Martín Gil. La reunión habría superado ampliamente la cantidad de asistentes permitidos, y habría asistido el Intendente Gil, quien fue incluido supuestamente en una nómina de personas con resultado positivo de coronavirus.

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Parece una utopía, pero en distintos puntos de la provincia, la gente se sigue juntando sin respetar las normas de seguridad sanitaria. Cansados de estar tanto tiempo bajo estrictas normas de confinamiento y sin una cantidad numerosa de casos, las personas se reúnen en casas sin tener en cuenta el número de asistentes sugeridos. ¿Será esto el principal agravante del contagio de coronavirus en la Provincia?¿Deberá el COE implementar un mayor control hacia esta problemática? Lo sabremos con el paso de los días, y veremos si la presencia policial migra desde los supermercados, bancos y comercios, hacia la circulación nocturna de la ciudadanía.