Desde el 11 de septiembre de 2001 que el Gobierno estadounidense no estaba en esa situación de alerta.

Cientos de manifestantes se reunieron desde el viernes en el Parque Lafayette, frente a la Casa Blanca en la ciudad estadounidense de Washington, tras conocerse la noticia del asesinato de George Floyd, un hombre afroamericano que murió asfixiado mientras un policía de Minneapolis le oprimía el cuello con su pierna. Los convocados aseguran que existe un “racismo sistémico” en la Policía de Estados Unidos que produce decenas de casos al año similares al ocurrido el último 25 de mayo.

Durante la noche del domingo la manifestación se tornó violenta y las autoridades quisieron reprimir la protesta, lo que avivó aún más el descontento, que generó la voladura de piedras contra la residencia presidencial y la ruptura del vallado de seguridad.

Ante esta situación, el sistema de protección del Presidente decidió resguardar a Donald Trump en el bunker que existe en la Casa Blanca para resguardar al mandatario en caso de ataques. Desde el 11 de septiembre de 2001, cuando ocurrió el atentado de las Torres Gemelas, que no se vivía un clima de tanta tensión en la casa de Gobierno estadounidense, por lo que decidieron apagar las luces del edificio, que quedó en absoluta oscuridad.

Este lunes, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, rechazó “que haya un racismo sistémico”. “Creo que el 99,9 por ciento de nuestros agentes son buenos americanos, afirmó el funcionario en una entrevista con la CNN.

O’Brian recordó que muchos policías son afroamericanos, “hispanos” y asiáticos y dijo que cree “que son estadounidenses extraordinarios. Son mis héroes“. “Pero hay algunas manzanas podridas dentro que dan mala fama. Hay algunos malos policías que son racistas y hay policías que puede que no tengan la formación adecuada y hay otros que simplemente son malos policías que deben ser extirpados“, agregó.