Los cambios de hábitos a los que nos expuso este año tan raro hace que muchos no estén durmiendo igual que antes. Un especialista explica lo que nos pasa y recomienda soluciones.

¿Qué pasa con nuestro sueño en esta pandemia? ¿La cuarentena y el aislamiento afectaron nuestros tiempos de dormir? El doctor Daniel Álvarez, jefe del departamento de Sueño de la clínica Lennox y de la Reina Fabiola, señaló que es evidente que las preocupaciones por la situación económica o la incertidumbre sobre cómo vamos a salir de esta difícil situación global influyen a la hora de conciliar el sueñoNo obstante, advierte que muchas veces una buena noticia o el entusiasmo que tenemos por expectativas agradables también pueden atentar contra la necesidad de dormir.

En cuanto a la teoría de que la actividad física sirve para cansar el cuerpo y dormir bien, el doctor Álvarez advirtió en Buen Día Suquía que “es fundamental a la hora en la que se practica. Explicó que eso se da porque con mucha actividad física se inhibe la secreción de melatonina, que es la hormona que permite acceder al sueño, por lo que hay que hacer ejercicio siempre hasta antes de las 20, porque de lo contrario tendremos problemas para conciliar el sueño”.

El mito de las ocho horas

“El sueño también envejece y cambia con el paso el tiempo. Cuando somos niños dormimos entre 10 y 12 horas y, ya de grandes, en promedio sólo necesitamos dormir en promedio seis horas.

El concepto de que debemos dormir ocho horas es válido sólo hasta los 28 o 30 años, ya que las personas mayores de esa edad deben dormir en promedio sólo seis horas años.

No obstante, ya sea por la actividad que realizan o por sus necesidades fisiológicas, “hay gente mayor de 30 años que pueden dormir sólo cinco horas y otras que necesita ocho horas de sueño para estar bien”.

El doctor Álvarez explicó que “aunque el cuerpo esté en reposo al dormir, la actividad cerebral se mantiene en pleno desarrollo, y es en esos momentos donde se fijan recuerdos o se procesa lo vivido durante el día”.

¿Siesta si o no?

El especialista dijo que “podemos inhibir la siesta por razones laborales, pero que es una necesidad fisiológica. No obstante, advirtió que “la siesta debe ser de entre 20 y 30 minutos porque de lo contrario incidirá luego en el sueño nocturno”.

Sobre la necesidad de tomar pastillas para conciliar el sueño, el doctor Álvarez sostiene que “la melatonina artificial se utiliza sólo para la alteración de los ritmos circadianos”. Explicó que eso significa que a veces el cuerpo, por distintos factores, adquiere un ritmo inadecuado para nuestras rutinas, por lo que, “para poder modificarlo se utiliza la melatonina para acomodar el sueño a los horarios que necesitamos”.

“El sueño necesita conductas. Hay que acostarse y levantarse a la misma hora, por ese motivo, hay que hacer dormir a los niños más temprano”, señaló el especialista y agregó que “eso no sólo será lo bueno para los niños sino también para el momento que deja libre a la pareja para fortalecer la relación y repasar los objetivos familiares”.