El Presidente fue muy claro en su mensaje, pero parece que muchos no lo entendieron. Las calles están llenas y hasta los jubilados se agolparon en las puertas de los bancos.

PRIMERO CASO TRANSMISIÓN SANITARIA

Anoche, el Presidente nos dijo a todo los argentinos que: “a partir de las 00:00 la Prefectura, la Gendarmería, la Policía Federal y las policías provinciales van a estar controlando a quienes circulen por las calles”.

Las Fuerzas están autorizadas a exigir documentación a quien no cumpla el aislamiento social preventivo y obligatorio y cualquier falta será sancionada acorde a los lineamientos del Código Penal Argentino. Fue muy claro. pero muchos parece que no le creyeron.

Hoy las calles siguen bastante transitadas, los jubilados, principal grupo de riesgo, se amontonaron en la puerta de los bancos, aunque estaban cerrados; en distintos pueblos turísticos la policía hizo volver a quienes querían “turistear” en plena pandemia, y en los supermercados hay filas como si los alimentos se fuesen a terminar esta tarde.

Desde una mirada individual se puede entender, pero desde el punto de vista colectivo no resiste ningún análisis. Esta vez, o nos cuidamos entre todos o no habrá otra oportunidad, especialmente para los más vulnerables, quienes, en esta Argentina empobrecida, no son solo los del grupo de riesgo y mayores de 60 años.

¿Los “argentinitos” somos duros para comprender?

Quédese tranquilo, parece que en el mundo el fenómeno es igualito al nuestro.

Esta mañana en “Buen Día Suquía”, Jhonatan Andrés, un empresario televisivo cordobés que vive hace 12 años en Madrid, nos dijo que allá, en la España del primer mundo, las reacciones en los primeros días fueron idénticas a las nuestras. Ellos también creían que nada les iba a pasar y hoy son el tercer país con más muertes por Covid19 en el mundo.

Lo dijo el presidente Alberto Fernández, tenemos la ventaja de tener el diario del lunes. Nosotros sabemos, por la triste experiencia de Europa, lo que va a pasar si no nos quedamos en casa.

Estamos grandes como sociedad para saber que no hay que probar metiendo los dedos en el enchufe. Ojalá reaccionemos por conciencia y no porque el coronavirus nos pega con la triste y fría estadística de los números de las víctimas.

Estamos a tiempo. Quedémonos en casa. Cuidémonos entre todos.