Era esclavo en tiempos de la colonia y se atrevió a raptar a la hija más bella de la familia más poderosa de Córdoba. Verdad y leyenda de la historia de amor más famosa del interior del país.

Juan Esteban Bamba es una especie de héroe que se convirtió en el Romeo de Córdoba, con el condimento de que su enamorada, María Magdalena Allende, fue una fruta aún más prohibida que la Julieta de Shakespeare.

Se trata de un esclavo que se enamoró de una de las hijas más bellas de la familia más poderosa de Córdoba, allá por 1810, en tiempos de la Revolución, y su amor fue tan poderoso que la raptó y se la llevó a vivir a las Sierras.

Enamorada ella también, según se cuenta, tuvieron varios hijos y fueron inmensamente felices viviendo de la caza y de la pesca, además de algunas higueras y otros frutales que supieron cuidar y mantener.

Vivían en una cueva en la zona de lo que hoy es Casa Bamba y, al esconderse, habían logrado burlar las estrictas reglas de una sociedad colonial con un apellido que pesaba muy fuerte.

Todo su idilio en el paraíso se derrumbó el día en que los descubrieron. A él lo ajusticiaron de inmediato, a ella la condenaron de por vida al encierro en un convento, dicen que en las Carmelitas Descalzas. Los hijos deben haber sido repartidos o criados por la familia de ella.

Con sus matices, el episodio existió sin dudas, pero la ofensa sufrida por los Allende merecía silenciarlo con amenaza de terribles castigos a quienes lo difundieran. Consiguieron con ello convertirlo en un secreto que se encargó de difundir con inmejorables resultados la tradición oral, que no tardó en transformar todo lo sucedido en una leyenda que hizo gigante a su protagonista, cuya valentía cobró ribetes artísticos de la mano del poeta Ataliva Herrera, autor de una obra en la que Bamba se convertiría en una especie de Martín Fierro cordobés.

Un negro auténtico

Lo primero que hay que saber es que, más allá de esa leyenda que sin dudas debe tener ribetes de fantasía, Bamba realmente existió, y hay documentos oficiales que lo prueban. Lo segundo: no era un indio, sino un negro, bien cordobés por haberse criado en estas tierras desde muy pequeño, tal vez incluso nacido en Córdoba y por lo tanto descendiente de los primeros esclavos negros que trajeron desde Brasil y África para los trabajos duros que requería la colonia.

Una investigación del historiador Efraín Bischoff ubica al negro Juan Esteban Bamba en un censo realizado en la ciudad de Córdoba en 1778 con apenas 12 años y residente en una casa de calle 27 de Abril.

Su nombre vuelve a aparecer recién en un juicio realizado en 1807, donde se detecta que vivió un tiempo en la zona de Santa Rosa de Río Primero, donde tuvo un entredicho con un terrateniente que lo trajo hasta Córdoba para ser juzgado y cumplir condena.

Los hechos por los que pasó a la historia

Pocos meses después de eso, Bamba cometería el acto delictivo-romántico que lo haría famoso: enamorado de la belleza de una joven de la familia del regidor Allende, raptó a la hija de esa familia encumbrada en la sociedad cordobesa, a la que la leyenda llamó María Magdalena pero algunos estudios aseguran que su nombre real era María Tomasa.

¿Pueden haber vivido 20 años sin ser descubiertos, como dice la leyenda? Parece que sí, porque la zona que se encuentra entre El Diquecito y el actual Dique San Roque era por entonces de difícil acceso y con muchas posibilidades de esconderse.

Relatos de fines del siglo 19 y principios del siglo 20 aseguran que todavía estaban las higueras que tantos frutos dieron a Bamba y su enamorada María Magdalena, o María Tomasa.

En el poema de Ataliva Herrera, Bamba no muere en manos de los justicieros de los Allende sino que cae a un barranco cuando buscaba una flor que pudiera sanar la ceguera de su cuarto hijo, el más pequeño.

¿Y la cueva?

Con la cueva de Bamba los cordobeses podríamos tener hoy un gran atractivo turístico, como lo son la casita de Heidi en Suiza o la casa de Papá Noel en Finlandia, sin embargo, todas las investigaciones condujeron a la triste noticia de que esa morada natural fue destruida cuando se construyó la traza del ferrocarril que uniría Córdoba con Cruz del Eje, en una torpeza histórica que hasta el día de hoy se atribuye a los ingleses que hicieron la obra.

La cueva que habitaron bamba y su familia consta en una fotografía de la época y en relatos de turistas que estuvieron por la zona antes del tendido de las vías.

De trascendencia mundial

Fueron tan importantes las andanzas de Bamba para la intelectualidad de principios del siglo 20 que su leyenda fue rescatada por periódicos de todo el mundo, ya que se trataba de una historia de narración obligada a cuanto periodista o visitante ilustre llegará a nuestras tierras, entre los que se cuenta el famoso poeta y diplomático nicaragüense Rubén Darío.

Años más tarde, Agüero Vera y Lucero Novillo le dedican una ópera al negro Bamba en la que se destaca en sus versos principales: “Bamba, Bamba, ven, la montaña te llama”.

La misma montaña albergó un siglo y medio más tarde un monumento, más en honor a la obra de Ataliva Herrera que al audaz negro enamorado, creado por el escultor Miguel Pablo Borgarello, quien le agregó la famosa vincha “en señal de masculinidad y audacia” y por la cual confundieron al negro con un indio. Se encuentra en lo que actualmente es la comuna de Estancia Vieja.

A la historia de amor prohibida entre Bamba y María Magdalena, la recuerda también la zamba de Walter Ramón Galíndez que la resume así en sus mejores versos:

Arbolitos de vida le nacieron

A María Magdalena en sus entrañas;

Si ese Bamba fue su sol de primavera

Magdalena fue paloma enamorada

Veinte años de lunas y ternuras

Hermosa y sublime historia de amor.

Un idilio en nombre de la vida

Un ejemplo de amor y de palabras;

La María Magdalena se hizo aurora;

Al sentirse lucero en la montaña

Anidando el silencio cielo arriba

Su romántico destino junto a Bamba.

El antiguo rencor llegó a los cerros

Porque a Bamba y a sus hijos los odiaban;

Y distante del perdón la Magdalena

Se moría…de amor…amurallada;

Legendaria verdad…que fue quedando

En la Córdoba azul de las campanas.

Bamba cobró notoriedad por haber desafiado al máximo poder de una provincia, por ser el primer negro que se atrevió a superar su condición de esclavo al ganar la libertad con el corazón enamorado.

Su espíritu está marcado por la idiosincrasia cordobesa, la misma que luego forjó la Reforma Universitaria y el Cordobazo. Parece que el aire de las sierras nos mete rebeldía en la sangre. Así somos los que nacimos y nos criamos en estas tierras.