Venían de Dean Funes a Córdoba. Asistieron a las víctimas del choque fatal en Avellaneda y a la altura del puente de Juárez Celman detuvieron su marcha por un neumático pinchado. Al descender delincuentes armados los encañonaron, los asaltaron y los amenazaron con ejecutarlos de un tiro en la frente.

Informe de Alejandro Pozo

Una verdadera odisea vivieron los médicos que se trasladaban en una ambulancia en la noche de este viernes.

La ambulancia provenía de la localidad de Deán Funes con destino a Córdoba, trasladando a un paciente con un ACV en curso, cuando se enfrentaron a diferentes obstáculos en su camino.

En primer lugar, se vieron detenidos por un corte en en la Ruta 60 a la altura de Avellaneda. Cómo el paciente que trasladaban se encontraba estable, los médicos preguntaron a la Policía si había algo en lo que podían ayudar y les dijeron que no.

Se trataba de un camión que se había dado vuelta, y el corte correspondía a una medida de seguridad ante la presencia de combustible sobre el asfalto.

Tras seguir su camino, algunos kilómetros más adelante en la ruta, se produce la trágica colisión entre un Chevrolet S-10 y un Chevrolet Corsa.

Ver también: Córdoba: choque fatal en la Ruta 60

Fernando Cruz, médico y chofer de la ambulancia contó en exclusiva para Radio Suquia cómo se fueron desarrollando los hechos de una noche realmente terrible:

“Pasó adelante de nuestros ojos. Fue desgarrador, sobre todo porque había niños, y apenas me bajé había una nenita llorando a los gritos llamando a la abuela. Nos bajamos y atravesamos la ambulancia en la mitad de la ruta para cortar el tránsito. Adentro del auto había una mujer con medio cuerpo afuera y un hombre en muy grave estado. Pedimos permiso al familiar del paciente que trasladábamos para ayudar a los heridos. No habían llegado los bomberos y justo pasaba un policía por ahí que nos ayudó. Sacamos a la mujer, la entablillamos, la tuvimos que dejar con una manta en la carpeta asfáltica y tratar de ayudar al hombre que estaba agonizando. Tenía los pies encajados en el auto. Cortamos el cinturón, lo sacamos, lo entablillamos y esperamos los 30 minutos que tardaron los servicios de emergencias en llegar al lugar. Lamentablemente ese es el tiempo de respuesta habitual en la zona ya que estábamos a 30 kilómetros de la Ciudad”

Los médicos siguieron, tras este dramático episodio, su marcha hacia Córdoba.

“Estábamos todos sucios, de sangre, de gasoil, de todo porque nos metimos al auto para sacar a los heridos. Nos limpiamos como pudimos, nos cambiamos lo que podíamos y seguimos” prosigue Cruz.

Tras cruzar el Peaje, donde esta el puente de la variante Juárez Celman, escucharon un ruido en las ruedas, por lo que pararon a chequear qué ocurría.

“Me bajé, no había nadie, me di cuenta que habíamos pinchado una goma, y así no podíamos seguir, pero tampoco me quería quedar ahí porque sé que es una zona peligrosa. Llamé al 101, avisé lo que había pasado porque es una zona peligrosa para bajarse a arreglar la rueda y me  dijeron que en instantes me iban a mandar apoyo. A todo esto veníamos con la tensión del ACV que trasladábamos, ya nos habíamos demorado una hora y media en el accidente de Avellaneda. Así que busque el gato y la rueda para hacer la reparación confiando que la Policía ya estaba en camino. 

Cuando llego a la zona de la trompa de la ambulancia, escucho una voz que me dice “tirate al piso, tirate al piso” y cuando levanto la vista tenía a un tipo apuntándome con un arma y de atrás apareció otro tipo más armado “esto es un asalto, andá para los yuyos”. Nos arrastraron a la banquina. Me dice “Dame todo” estábamos arrodillados, les pido que si me pueden dejar el carnet y los documentos. Me dice “disculpá amigo esto no era para ustedes”. Entonces el otro delincuente lo apura, le dice “dale que vienen con paciente se tienen que ir”. Entonces me pide que le dé el teléfono. Yo cuando él me empujaba para llevarme a la banquina tenía una mano en el bolsillo con el teléfono y en uno de los empujones que me dan que me tiran al piso, saque la mano por instinto para no golpearme la cara, y el teléfono se me cayó. Entonces cuando me lo pide, yo no sabía a dónde estaba el celular. Le dije “llevate lo que tenés y dejame en paz”. Pero en vez de eso, se llevan a mi compañero para el monte, me pegan un rodillazo en la espalda, yo seguía arrodillado, me hace levantar me lleva hasta la ambulancia, me dice “dame todo, dame el teléfono, dame más o a tu amigo lo quemo en el medio del campo y no lo ves más. Se mete en la ambulancia empieza a revolver todo, me mete un culatazo en la cabeza. Me dice “Dame todo o te quemo a vos también y no vas a ver más nada”. 

Los autos pasaban y ninguno frenaba. La ambulancia tenía todas las luces prendidas, y yo tenía en la vista a mi compañero, y en un momento no lo ví más, y entonces intento dar la vuelta para cruzar la ruta y ver que pasaba, pero pensé “si me voy a mi compañero lo matan”. Me vuelvo a mirar la ambulancia y estaban intentando abrir atrás dónde venía el paciente y su familiar, y le digo “Pará, es gente que viene con una urgencia, ya está”. 

La verdad en un momento pensé que se iban a llevar la ambulancia, porque se subió de nuevo, empezó a revolver todo. Yo me había tirado en el piso, y de la nada, se bajó y salió corriendo. Me quedé ahí tirado un rato hasta que no le vi mas los pies. Y ya me levanté. Lo empecé a llamar a los gritos a mi compañero que por suerte apareció caminando, preguntándome si yo estaba bien y si me habían hecho algo. 

Mi compañero me cuenta que a él lo habían arrodillado contra un alambrado con una punta, un cuchillo para ejecutarlo digamos. Y en eso llegó la Policía, y le digo “Ya nos asaltaron”.

Tras el asalto, llamaron más móviles se armó todo un operativo. Por suerte yo había trabado la puerta de atrás para que no pudieran entrar a dónde estaba el paciente. Logré recuperar mi teléfono, que estaba al costado de la ruta, llame a la empresa de ambulancia, les conté que nos habían asaltado, y ellos mandaron automáticamente otro móvil. Yo si cambiaba la rueda hubiera seguido pero lamentablemente la policía nos ayudó y todo y no la pudimos cambiar a la rueda. Y bueno, esperamos una hora, hasta que vino otra ambulancia y se llevó al paciente y de ahí con una grúa llevamos la ambulancia a una gomería. Y bueno de la empresa arreglaron con la gomería porque no teníamos como pagar. Y de ahí nos fuimos a radicar la denuncia. 

Una verdadera noche de terror para el médico Fernando Cruz y su acompañante Teo Nievas y el paciente con un ACV que intentaban llegar a la Ciudad de Córdoba.