Wanda Esquivel confesó que uno de sus compañeros sacó un revólver de su chaleco y le pidió que lo arrojara por la ventanilla en el mismo lugar donde se encontró el arma después.

Continúa la indagatoria sobre los imputados en el marco de la causa que investiga el asesinato de Blas Correas, el joven cordobés que murió de un balazo tras una persecución policial, el pasado 6 de agosto. En un nuevo capítulo de este caso de gatillo fácil que ha consternado a todos los cordobeses, una de las policías detenidas contó cómo plantaron el arma para perjudicar a los adolescentes.

Wanda Esquivel confesó que ella iba en un móvil junto a su compañero Javier Alarcón, también imputado en la causa, cuando éste sacó un revólver de su chaleco y le pidió que lo arrojara por la ventanilla en el mismo lugar donde se encontró el arma después.

En un primer momento, algunos de los uniformados involucrados en el asesinato sostuvieron que esa pistola pertenecía a los adolescentes que viajaban en el Fiat Argo, en una clara intención de perjudicarlos, ya que esa versión fue rápidamente desestimada al descubrirse que se trataba de un arma no operativa que fue plantada.

Según indicó Leandro Ortiz Morán, abogado de Esquivel, la mujer policía confesó con la intención de buscar algún beneficio judicial, aunque esta maniobra pueda perjudicar al resto de los miembros de la fuerza de seguridad que participaron del hecho.