Bernard Preynat (74), ex capellán de los "boy-scouts" en una localidad de Lyon, Francia, es juzgado por pederastia. La Iglesia lo encubrió.

Este martes comenzó en Francia el tan esperado juicio contra el ex sacerdote y capellán scout de la diócesis de Lyon, Bernard Preynat, acusado de violencia sexual contra decenas de menores.

En una confesión que dejó helado al tribunal, el ex sacerdote reconoció que durante dos décadas abusó de “cuatro a cinco niños” cada semana, un escándalo que fue ocultado por la Iglesia.

Él mismo, de pie y rígido en el estrado, aceptó los hechos: “Yo sabía que estos gestos estaban prohibidos, que eran caricias que nunca debería haber hecho. Eran a escondidas”, admitió. “Y sí, es verdad, me aportaban placer sexual”.

“En la época, a mi entender no cometía agresiones sexuales sino que eran caricias, cariños. Estaba equivocado. Son las acusaciones de las víctimas las que me lo han hecho comprender”, explicó Bernard Preynat.

Los niños tenían en la época entre 7 y 15 años. Durante todos esos años, el padre Preynat era admirado por los padres de la diócesis, que le confiaban sus hijos sin hacer preguntas, para excursiones dentro y fuera de Francia.

Pero, en 2015 algunos ex “scouts” rompieron el silencio y acusaron ante la justicia a Preynat de tocamientos, besos en la boca y caricias recíprocas de tipo sexual a las que se vieron forzados.

Estos actos habían sido ocultados por la Iglesia católica de Francia, lo que provocó la condena del cardenal Philippe Barbarin en marzo de 2019 a seis meses de prisión condicional.

Barbarin fue condenado por no haber informado a la justicia de los hechos y por haber mantenido al sacerdote en la diócesis hasta 2015, pese a que Preynat ya había confesado sus actos ante sus superiores en 1991.

Al haber confesado sus actos, Preynat será sin lugar a dudas condenado. Su abogado, Frédéric Doyez, criticó la demora en llevar a cabo el juicio.

“Son hechos que debieron ser juzgados hace 30 años, vamos a saber por qué no se llamó a la puerta de un tribunal en lugar de llamar a la puerta de un obispado. Vamos a saber por qué en la época se consideró normal que no hubiera una respuesta penal”.

El letrado lamentó asimismo que el proceso Preynat no se haya producido al mismo tiempo que el del cardenal Barbarin.