Carlo Acutis es un joven que falleció en 2006, pero su cuerpo permanece incorrupto y será beatificado el próximo 10 de octubre.

El Papa Francisco beatificará el próximo 10 de octubre a Carlo Acutis, un joven “Ciberapóstol” que se dedicó a ayudar a los necesitados y a llevar la Palabra de Dios a través de internet. Al adolescente fallecido se le atribuye el milagro por su intercesión en la sanación de un niño brasileño gravemente enfermo. Pero lo extraordinario del caso refiere a que su cuerpo permanece incorrupto desde su muerte en 2006. Vestido con jeans, zapatillas y campera deportiva, los restos de Carlo se exhiben en Asís y pueden verse en vivo en la web para poder rezarle.

Quién era Carlo Acutis

Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991, en Londres, ciudad en la que residían sus padres, Antonia Salzano y Andrea Acutis, ambos originarios de Milán. A los 6 meses se instalaron en Italia, donde este hijo único vivió hasta sus últimos días. Con apenas 3 años y medio, Carlo le pedía a su madre ir a la iglesia “para saludar a Jesús” y recogía flores en los parques de Milán para llevárselas a la Virgen. Desde su niñez y en todos los sitios que visitó durante su vida, entró a cada una de las iglesias que pudo para rezar y así sentirse más cerca de Dios. Con apenas 7 años, Carlo le pidió a sus padres que le permitieran tomar la Primera Comunión y así lo hizo.

El joven pertenecía a una familia de muy buen nivel económico y, desde su infancia, se preocupó permanentemente por ayudar a las personas más desfavorecidas. Volvía de la escuela, jugaba con sus amigos y pasaba tiempo con su familia, pero luego salía a repartir comida entre las personas que vivían en la calle. A diario, asistía a misa y rezaba el rosario. Fue voluntario en varios comedores sociales y guardaba parte de la comida de su plato para dársela a quienes realmente la necesitaban.

Se hizo conocido como “el ciberapóstol de la Eucaristía”, ya que se dedicó al catecismo de manera presencial, pero también de modo virtual, llegando así al corazón de muchos niños y jóvenes, a la vez que desarrollaba su pasión por el mundo de la informática. Incluso, lanzó un exitoso proyecto virtual relacionado con los milagros eucarísticos, dando testimonio de la fe a través de la generación de distintos sitios web y buscando la difusión masiva de los contenidos religiosos.

A los 14 años, realizó una exposición sobre los milagros eucarísticos en el mundo, con una recopilación de 136 hechos. De ese modo, buscaba llevar la palabra de Dios a través de la tecnología, un hecho que luego de su beatificación podría convertir a este joven evangelizador del siglo XXI en “Patrono de Internet” y al que sus seguidores lo denominan el primer “influencer de Dios”.

Carlo predijo su propia muerte tres meses antes de que sucediera, y el momento quedó inmortalizado en un video grabado por él mismo, donde se lo puede ver anunciando su final. A principios de octubre de 2006, comenzó a sentirse muy mal y fue hospitalizado de urgencia. Apenas entró al centro médico, miró a su madre y le dijo: “De aquí, no salgo más”. No estaba equivocado: fue diagnosticado de leucemia mieloide aguda, en su grado más agresivo.

“Ofrezco al Señor los sufrimientos que tendré que padecer por el Papa y por la Iglesia, para no tener que estar en el Purgatorio y poder ir directo al Cielo”, dijo unos días antes de su muerte, que ocurrió el 12 de octubre de 2006, en Monza, Italia. Antes de dar el último suspiro, había pedido que sus restos descansaran en Asís, ciudad que hizo suya a pesar de que vivía en Milán, pero que lo conectaba profundamente con su fe. Su madre aseguró que el día de su funeral asistieron cientos de desconocidos y que luego se enteró que eran personas a quienes su hijo había ayudado.

Unos días después del fallecimiento, Antonia se despertó con una voz. Corrió al cuarto de su hijo esperando alguna señal. Entonces, encendió la computadora y encontró un video que Carlo había grabado en Asís, tres meses antes de que le diagnosticaran leucemia. “Cuando pese 70 kilos, estoy destinado a morir”, decía frente a la cámara, mientras miraba al cielo.

En 2010, Antonia dio a luz a los mellizos Francesca y Michele. La noticia no fue una sorpresa para ella, ya que Carlo se lo había anticipado tres años antes de morir. El 12 de octubre de 2013, justo el día en que se cumplía el séptimo aniversario de su muerte, se produjo el milagro por el que ahora será beatificado. Un niño brasileño que padecía de páncreas anular, una enfermedad irreversible y mortal, asistió junto a su abuelo a una misa en la capilla de Nuestra Señora Aparecida, ubicada en Campo Grande de Mato Grosso del Sur. Su estado de gravedad era tal que no podía dejar de vomitar y se limpiaba permanentemente con una toalla. Apenas podía mantenerse en pie.

Durante la ceremonia, se exhibió una reliquia de Carlo y el pequeño le preguntó a su abuelo qué debía hacer. El hombre le respondió que pidiera “dejar de vomitar” y su nieto repitió esas palabras. Desde entonces, nunca más volvió a hacerlo y los médicos aseguran que se curó por completo. Sus estudios clínicos muestran que se sanó totalmente y su páncreas se convirtió en un órgano normal, a pesar de que el cuadro severo que padecía lo llevaría a una muerte pronta y segura.

Ese mismo año en que ocurrió la sanación del niño, se inició el proceso de canonización en la Arquidiócesis de Milán. El 5 de julio de 2018, el Papa Francisco declaró a Carlo Acutis como Venerable Siervo de Dios. El 21 de febrero de 2020, el Sumo Pontífice aprobó el milagro que se le atribuye por el chico de Brasil y por el cual será beatificado.

En el video que se difundió a través de las redes sociales y en el que se muestra el momento de la apertura de la bóveda en el Santuario de la Expoliación de Asís, se observa que el adolescente yace vestido con jeans, zapatillas y una campera deportiva. Lleva un rosario en sus manos y tiene una expresión en su rostro tan llena de paz que parece simplemente estar dormido. Las imágenes del cuerpo de Carlo impactaron en las redes sociales, ya que se encuentra íntegro y se asegura que se mantiene incorrupto, a pesar de los casi 14 años que pasaron después de su deceso.

El próximo sábado 10 de octubre a las 16 horas se llevará a cabo la ceremonia en Asís, que estaba prevista para los primeros meses del año, pero que tuvo que ser aplazada por la pandemia. Su tumba permanecerá abierta y sus restos estarán visibles hasta el 17 de octubre, con el objetivo de evitar aglomeraciones durante el día de su beatificación.

 

 

Con información de Infobae