Algo Por La Suquia Matías Barzola

Dos emprendedoras apuestan a un antiguo oficio casi perdido

Maria Agrelo y Rita Barrios se dedican a sacar fotos familiares, en especial en blanco y negro.

En tiempos de selfies y con celulares que permiten obtener fotos de alta calidad, dos emprendedoras apuestan a recuperar la vieja costumbre de contratar a un profesional para que retrate a la familia y les acerque las fotografías ya impresas, en especial en blanco y negro.

Familias y retratos” le pusieron justamente a su emprendimiento y es María la que cuenta los motivos que la movilizaron a revalorizar un oficio del pasado: ¨Al amor por las fotos de familia me lo inculcó mi abuela. Ella tenía tres álbumes de fotos, con epígrafes manuscritos que cada verano mirábamos en la galería de la Casa Grande”.

“Todos convivimos en esas páginas: mi abuelo Norberto, mis bisabuelos, mis padres, nosotros… Cada verano, mi abuela contrataba al fotógrafo del pueblo, Polanco, para que nos retratara. Hoy esos tres álbumes están intactos y forman parte de la memoria familiar”, relata María, comunicadora social con larga experiencia en maternidad e infancia y actualmente integrante del equipo del museo de fotografía Palacio Dionisi .

Por su parte, Rita cuenta que hace poco tiempo regresó al país, luego de haber vivido en España por un largo período, donde desarrolló su formación fotográfica, su experiencia artística y hasta publicó su primer libro de autor y llegó a ser docente en una prestigiosa escuela de fotografía. “El interés por el retrato, las tradiciones y las historias contadas a través de fotografías me embarcaron en este proyecto”, señala.

¿Qué finalidad persiguen? María resume: “Capturar para siempre un instante de felicidad familiar y plasmarlo en un objeto tangible, como lo es una fotografía impresa y enmarcada, y recuperar, de alguna manera, el espacio visible que las fotos familiares ocupaban en los hogares, para que no se queden encerradas y muchas veces con riesgo de perderse para siempre dentro de nuestras computadoras o teléfonos”.

Las fotografías impresas tienen algo que las hace especiales, pueden tocarse, observarse con detenimiento, por lo general están ubicadas o guardadas en un lugar de la casa y es fácil recurrir a ellas en su búsqueda”, agrega Rita.

Para estas emprendedoras, “el arte de retratar implica no solamente un buen equipo, enfoque y buena luz. Tiene en cuenta también captar esa expresión o esa interacción que se da entre los integrantes de una familia y que la hacen única”.

Momentos Irrepetibles

Sobre la forma en que trabajan para lograr fotografías únicas, María explica: “En una sesión, los integrantes de la familia pasan a ser los protagonistas. Los celulares se guardan por un rato, y solo se trata de relajarse y pasar un buen momento que quedará registrado para siempre”.

“Esto es algo así como el trabajo en equipo _agrega_, no se trata de lo que cada uno quiera, sino en lo que sea bueno para el grupo. No es necesario posar, intentamos tomar fotografías espontáneas en los que cada uno pueda verse tal cual es”. 

Admiten que hay que superar prejuicios, pero que siempre se logran buenos momentos. “Uno cree que los adolescentes no se van a prender, pero luego son los más entusiastas, recuerdo a Nico, un chico de 14 años que al finalizar la sesión lanzó un encendido título: ´Hashtag Domingo Feliz´”.

¿En blanco y negro?

Estamos en tiempos de realidad virtual y televisores con imágenes en 4K, entonces, ¿por qué hacer fotos en blanco y negro?

María contesta: “Es un excelente recurso artístico por el juego de la luz y, a nivel estético, conviene mucho el blanco y negro para no interferir con los colores que interactúan alrededor del lugar donde colocamos los retratos, pero para que se queden tranquilos, a nuestro trabajo lo entregamos también con una versión en colores”, explica María.

“Esa foto en la que salíamos con mi abuela, cuántos años me llevabas ahí” “Yo era mucho más alto”, “Ese triciclo era mío”, y cuántos comentarios así surgen de las fotos que atesoramos de cuando éramos chicos. A eso apuntan María y Rita con su singular emprendimiento y nos dejan un mensaje final: “Cuando sientas que tu familia pasa por un buen momento, no dudes en retratarla”.

 

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