Escrita por Alejandro Romero, es sin dudas de las canciones más emotivas y auténticas que le hicieron al ídolo.

Se han escrito muchas canciones sobre la vida de Diego Maradona y sus hazañas futbolísticas. Sin embargo, hay una que ha logrado sobresalir y perdurar en el tiempo, no sólo porque relata uno de los mayores hitos del futbol mundial, “La Mano de Dios”, sino porque la canta otro de los grandes que ya no está, Rodrigo Bueno.

Ambos tuvieron una amistad tan intensa como fugaz, pero lo suficientemente fuerte como para que el cordobés le cantara a la cara una de las canciones más emotivas y auténticas que le hicieron al ídolo.

La letra fue escrita por Alejandro Romero, cuñado del Potro, y hermano de Alejandra, su última pareja.

Por ese entonces, Maradona estaba viviendo en Cuba haciendo su recuperación de las drogas y no era tan fácil acceder a él. Fue gracias al programa de televisión El Rayo, conducido por Jimena Cyrulnik, que el 5 de junio el cuartetero viajó al país caribeño, siempre con las cámaras de televisión detrás. Después de un primer encuentro en el hotel, esa noche se reunieron en un restaurant de La Habana.

Unos músicos cubanos se habían aprendido rápidamente los compases del cuarteto. Cuando sonó el estribillo, Maradona se puso a bailar con su representante, Guillermo Coppola. Después se paró y anunció: “Que no se ofenda nadie. Pero ésta es la mejor canción que me hicieron”.

Letra completa

En una villa nació, fue deseo de Dios,
crecer y sobrevivir a la humilde expresión
Enfrentar la adversidad
con afán de ganarse a cada paso la vida
En un potrero forjó una zurda inmortal
con experiencia sedienta ambición de llegar
De cebollita soñaba jugar un Mundíal
y consagrarse en Primera,
tal vez jugando pudiera a su familia ayudar
A poco que debutó
“Maradó, Maradó”,
la 12 fue quien coreó
“Maradó, Maradó”
Su sueño tení­a una estrella
llena de gol y gambetas
y todo el pueblo cantó:
“Maradó, Maradó”,
nació la mano de Dios,
“Maradó, Maradó”
Sembró alegrí­a en el pueblo,
regó de gloria este suelo
Carga una cruz en los hombros por ser el mejor,
por no venderse jamás al poder enfrentó
Curiosa debilidad, si Jesús tropezó,
por qué él no habrí­a de hacerlo
La fama le presentó una blanca mujer
de misterioso sabor y prohibido placer,
que lo hizo adicto al deseo de usarla otra vez
involucrando su vida
y es un partido que un dí­a el Diego está por ganar
A poco que debutó
“Maradó, Maradó”,
la 12 fue quien coreó
“Maradó, Maradó”
Su sueño tení­a una estrella
llena de gol y gambetas
y todo el pueblo cantó:
“Maradó, Maradó”,
nació la mano de Dios,
“Maradó, Maradó”
Sembró alegrí­a en el pueblo,
regó de gloria este suelo
Olé, olé, olé, olé, Diego, Diego