Se destacaron sus actuaciones en novelas como "Muñeca brava", "Resistiré", "Padre Coraje" y en la serie de unitarios "Mujeres asesinas".

Agencia Télam

La prestigiosa actriz Ana María Casó falleció este sábado a los 83 años en Buenos Aires, informó la Asociación Argentina de Actores en un comunicado en el que expresó sus “condolencias a sus familiares y seres queridos, acompañándolos en este duro momento” y en el que destaca su afiliación al sindicato en 1969.

Como dirigente de la AAA formó parte de su Secretaría Gremial y su Secretaría de Actas y Prensa durante las presidencias de Jorge Rivera López; además, fue una de las creadoras de la Comisión de Derechos Humanos del sindicato.

Nacida en la Capital Federal el 8 de mayo de 1937, Casó fue actriz de teatro, cine y televisión, además de directora de varias obras para la escena y recibió numerosos premios.

A mediados de la década de 1950 comenzó su carrera artística bajo las órdenes de Onofre Lovero en la obra “Milagro en Hollywood”, una rareza escrita por el cineasta Orson Welles que se estrenó en la sala Los Independientes, hoy teatro Payró.

En 1958 se estableció en Montevideo, invitada por un elenco local para sustituir a una actriz en la comedia “Un amigo para Lolita”, de Armengol P. Font, y desde entonces desarrolló su actividad en la vecina orilla, tanto en el teatro comercial como en el independiente.

Regresó a la Argentina en 1969 donde se destacó en telenovelas como “Profesión, ama de casa”, “Rosa… de lejos”, “María de nadie”, “Yolanda Luján”, “Clave de Sol”, “Extraños y amantes”, “Cebollitas”, “Muñeca brava”, “Resistiré”, “Padre Coraje”, “Mujeres asesinas”, “Un cortado, historias de café” y “Tinta argentina”, su última aparición en la pantalla chica.

Participó en el ciclo Teatro Abierto y fue una de las creadoras del “Encuentro mujer y teatro de Buenos Aires”.

Entre las muchas obras en las que actuó se encuentran “Contra la seducción”, “Doña Flor y sus dos maridos”, “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, “El burdel de París”, “Ceremonia secreta”, “Jettatore”, “¿Qué fue de Betty Lemon?” – de Arnold Wesker-, “La que besó y la que no besó” y “Don Chicho”.

El cine la convocó en menor medida, pero siempre supo ofrecer su toque personal en los filmes “Placer sangriento” (1967), “Casi no nos dimos cuenta” (1982), “Correccional de mujeres” y “Los amores de Laurita” (1986), “Los espíritus patrióticos” (1989), “Chiquilines” (1991) y “La revelación” (1996).

Las AAA y el Senado de la Nación le entregaron el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, en tanto en 2019 recibió su medalla por 50 años de afiliación al sindicato, en el marco de los Premios Podestá y la Fiesta del centenario del sindicato.