Logró remontar un dos a cero en contra y obtener un empate en inferioridad, pero no alcanza para los objetivos que le pertenecen a La Gloria.

Por Juan Federico

Remontar un 0-2 y terminar en empate, por segundo partido consecutivo, no suena nada mal a simple vista. Más si esta vez te expulsaron al arquero y terminaste no sólo en inferioridad numérica sino también con un joven de 21 años haciendo su debut absoluto debajo de los tres palos.

Pero Instituto no tiene margen ni para medias sonrisas. Seis jugados, cinco empatados y una derrota derrumban cualquier expectativa de halagos. El brote de coronavirus que días atrás atravesó al plantel y cuerpo técnico ya va quedando atrás, pero Instituto sigue urgido de encontrar una vacuna que no llega: el triunfo.

A esta altura, Maurico Caranta se debe estar desengañado con el sueño de ser DT. Sabe que su puesto pende de una victoria y que sólo el cambio de actitud de sus dirigidos tras un primer tiempo muy malo le dio una semana más de oxígeno futbolístico.

Caranta sorprendió dejando en el banco al creador Damián Arce, al que tuvo que recurrir en el entretiempo para lograr la cuota de fútbol que el equipo no encuentra. Insistió con un esquema de juego rápido con tres delanteros que volvió a toparse con una realidad: todos juegan pensando en un 9 que La Gloria definitivamente no tiene.

Atrás, Facundo Erpen volvió a mostrarse errático y lento, y el 5 Enriquez tuvo una tarde para el olvido, sin quite ni juego. El Mago Faurlin sólo hizo precalentamiento en todo el partido e Instituto se tuvo que hacer fuerte a través de Garro, Mateo (una grata apuesta) y el siempre equilibrado Mazur.

Por derecha, Ferreyra y Villarroel volvieron a demostrar que no están finos con la pelota en los pies y mucho menos cuando se acercan al arco rival. Fue la cabeza de Landa, en dos centros, la que terminó por salvar a un Instituto de una derrota que pudo haberle costado definitivamente muy caro.

El partido fue vibrante porque ambos equipos buscaron el arco contrario y dejaron en evidencia que las defensas lejos están de ser el fuerte de cada uno. El desacople de Instituto en la cancha contrastó con lo que se vio en las tribunas: el protocolo Covid volvió a funcionar de manera perfecta y organizada.