Después de tanta expectativa por volver a vivir un Boca-River en la final, la Copa se quedará en Brasil. Igual habrá presencia argentina.

Palmeiras y Santos, luego de haber eliminado a River y Boca en semifinales, respectivamente, definirán mañana la 62da edición de la Copa Libertadores de América en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro, en una final íntegramente brasileña por el origen de los finalistas y la sede del encuentro decisivo.

La final se jugará a puertas cerradas para el público debido a la pandemia de coronavirus, este sábado desde las 17, la televisará ESPN, y el árbitro principal será el argentino Patricio Loustau, de 45 años, acompañado por Ezequiel Barilovsky (asistente 1) y Darío Bonfá (asistente 2).

La tecnología también estará a cargo de argentinos: Mauro Vigliano, comandará el VAR, acompañado por Juan Pablo Belatti y Fernando Rapallini, más el asistente colombiano John Ospina.

Este será el último partido de una atípica Libertadores ya que se inició en enero de 2020, en marzo dejó de jugarse a causa de la pandemia, luego se reanudó en septiembre, ya sin público en los estadios, y concluirá este sábado.

Esta definición será observada por TV y otros medios tecnológicos en 191 países, el campeón recibirá 15 millones de dólares, suma que, sumada a lo obtenido en las fases previas, totalizará 22 millones de dólares.

La final, que por tercera vez en la historia será entre equipos brasileños dado que en 2005 San Pablo superó a Athletico Paranense y en 2006 Internacional de Porto Alegre a San Pablo, en caso de empate se definirá con 30 minutos suplementarios y de persistir la igualdad se recurrirá a los remates desde el punto penal.

El ganador de la final jugará el mundial de clubes en Qatar el mes próximo. En semifinales enfrentará al ganador de Al Duhail (Qatar) o Al Ahly (Egipto), además de protagonizar la final de la Recopa Sudamericana ante el campeón Defensa y Justicia, el equipo bonaerense que ganó la Sudamericana.