Durante toda la semana, no se habló de otra cosa: Ulises Bueno, estaba preparando un show inédito vía streaming para celebrar su cumpleaños.

El cantante se mostró ensayando arduamente para este esperado show, y este sábado finalmente se pudo disfrutar de todo el cuarteto del Bueno y de muchas sorpresas.

Con una previa impecable a cargo de Bruno Espinosa y Beatriz Olave, el streaming comenzó puntual a las 22.45, y a las 23hs ya había 10 mil fanáticos conectados aguardando al Caño.

Con una intro cinematográfica, Ulises comenzó con una carrera, en una épica secuencia del artista que ansía llegar al micrófono. Tras subir los conocidos escalones del escenario de la Plaza, nos encontramos junto al cantante en un pequeño cubo de pantallas led que se descolgó desde las alturas hasta el suelo del escenario donde la banda a pleno ejecutaba los acordes de “Soy” con la precisión acostumbrada.

A partir de allí arrancó el despliegue, técnico y artístico de una velada excepcional. Una por una, las canciones comenzaron a tomar vida en la característica garganta de Ulises.

La puesta en escena no escatimó en pantallas ni en luces, tampoco escatimó en cámaras para que pudiéramos apreciar desde la comodidad de nuestro living de todo y cada uno de los detalles del show. Con una precisión quirúrgica la cámara de un drone nos dejaba ver esa Plaza vacía y añorar aquellos bailes multitudinarios. 

Para la segunda canción casi 40 mil espectadores tenía el vivo, que, según la estimación llegó a más de 160 mil personas en el país y el mundo. 

Tras 40 minutos de show llegó la primera pausa. Volvimos al living desde dónde Bruno y Beatriz agradecieron nuevamente a las miles de personas que por redes sociales les hacían llegar saludos y muestras de cariño.

Tras este breve impase, una nueva sorpresa llegó: Ulises acústico acompañado de 6 de sus músicos se apropió de uno de los espacios escondidos dentro de la Plaza. La habitual “sala vip” para los invitados especiales se transformó en un espacio íntimo en el que el Caño ejecutó versiones alternativas de 3 clásicos de su discografía: Sapo de otro pozo; Amada mía y Desordenada. Con una base musical que remitía a los tablaos españoles, y algunos toques de salsa, Ulises reinventó majestuosamente la esencia de las canciones para demostrar una vez más su versatilidad y proyección al mundo. 

Tras este momento de nostalgia, volviendo al escenario principal, sonaron los infaltables “enganchados de la muerte” que hicieron enfiestar al público virtual y destapar una bebida espirituosa.

Sin embargo las sorpresas seguirían llegando y tras otra breve pausa, el ojo de la cámara se trasladó a otro sector de la ex Vieja Usina para colocar a los músicos en aquellos “balcones” habitualmente inaccesibles para el público y a Ulises sobre una plataforma elevada. Al pie del Caño, su madre Beatriz bailaba cada una de las canciones sentada en una silla. La felicidad reflejada en su rostro, el orgullo de madre, todas las emociones se traslucían y llegaban al alma del espectador en los breves momentos en que la cámara la mostraba.

El show, completo y sin fisuras mostró que Ulises está atravesando su mejor momento artístico, personal y creativo; y dejó más que satisfechos a todos los fanáticos.

Fotos: Florencia Dreidemie