El recuerdo y la historia de uno de los exponentes más talentosos de nuestra música a 20 años de su partida.

Este martes 9 de noviembre se cumplen 20 años de la partida de Edgar Efraín Fuentes. Gary, conocido como “el Ángel que canta”, dejó un gran legado en el cuarteto llevándolo a recibir el máximo reconocimiento internacional.

Los comienzos

Nacido un 5 de febrero de 1962 en Amboy, desde pequeño sintió inclinación por la música y aspiraba a destacarse como vocalista. Sus comienzos musicales fueron dentro del folklore. Los Felinos fue su primer grupo y luego junto a Héctor Nievas formó el dúo Gary y Héctor. A principios de los años de la década de 1980, se integró como cantante a la banda de Heraldo Bosio y en 1984 se consagró en Trulalá.

Trulalá

El paso de Gary por Trula duró unos 5 años. Durante ese periodo compartió el escenario con otros cantantes de la banda, como el Negro JoséMarito o Javier “Pepa” Brizuela.

En esos años Gary grabó 9 discos de la banda y participó de tres Exageradísimos. Gary ingresó a Trula para cambiarle la cara al grupo, su voz y sus composiciones dieron otro sentido a la música de la banda. Su voz se identifica con grandes éxitos de Trula como “El infiel”, “Con la música en la sangre”, “Si no voy al baile me muero”, “En aquel rincón”, “La flauta de Bartolo”, “Sé que te quieres marchar”, “Elizabet” y “Te quiero tanto” entre otros.

Según contó después, está etapa significó un gran aprendizaje: “No solamente aprender a respetar al público, a la gente, al que paga la entrada, sino también a mis compañeros de trabajo. Y hoy seguir como solista y no ver como algo aparte a los músicos que me acompañan en el escenario, sino verlos como compañeros de trabajo.”

Su etapa de solista y consagración internacional

Tras largar como solista en Bell Ville, en un show de “prueba” se presenta en Córdoba capital en un recordado Atenas, conquistando luego el Súper Deportivo y Palermo.

A las pocas semanas sufrió un accidente automovilístico cuando regresaba de un baile, sin embargo logró recuperarse y cuando pudo comenzó nuevamente a realizar bailes, se presentó a cantar en silla de ruedas al principio, y con muletas después, hasta que se curó por completo.

Gary y su orquesta comenzaron a hacerse populares en todas las provincias argentinas, incluso en Buenos Aires. A lo largo de su trayectoria fue consolidando su estilo que fusionaba elementos de varios géneros.

Se iba alejando del cuarteto, los temas lentos se volvieron más elaborados, pero nunca dejó de hacer bailar a su público.

Además se destacó por la producción de videoclips de corte cinematográfico.

Con un estilo interpretativo sedoso y potente, Gary llegó a estar entre los músicos que más vendieron en la industria discográfica de la argentina. Lo certifican 11 discos de oro, nueve de platino y varios doble platino. 

Sin embargo, el gran premio que obtuvo Gary llegó en 1997, cuando la Asociación de Cronistas del Espectáculo de EE. UU. le otorgó el premio Golden Award por Mejor Cantante Latino en Las Vegas.

El trágico final

A los 39 años, y cuando estaba en el punto más alto de su carrera, Gary falleció súbitamente de un paro cardíaco como consecuencia de una grave afección de diabetes que desde hace un tiempo padecía el artista.

Su repentina muerte dejó trunco uno de los sueños del artista de editar un libro con letras y poemas, basándose en anotaciones sueltas que hacía durante sus giras.

En sus 10 años como solista vendió 11 millones de discos.

A 20 años de su partida, Gary sigue más vigente que nunca, por su talento inigualable, por su voz inconfundible y un carisma que no ha vuelto a aparecer en ningún otro exponente de nuestra música. Sin dudas, Gary fue un verdadero ángel que nos sigue acompañando desde la eternidad.